Si a los adolescentes se les dice que no hay “normalidad”, porque todo es una ficción social para vivir, sienten que no hay nada que se pueda reconocer como un cimiento sólido.
Si a los adolescentes se les dice que no hay “normalidad”, porque todo es una ficción social para vivir, sienten que no hay nada que se pueda reconocer como un cimiento sólido.